No podía faltar la receta clásica por excelencia: ¡el tiramisú de café!
¡He conseguido que se lo comiera incluso mi novio, al que no le gusta el café, increíble!
Si a vosotros tampoco os vuelve locos el café, ¿por qué no probáis mis dos variantes de fresa (AQUÍ LA RECETA) y de piña (ENLACE)?
Tal y como os prometí, os propongo la versión más crujiente de la receta más famosa de mi pequeño blog: la de los «coccoretti del beglio duri» (podéis encontrar la versión blanda y más clásica haciendo clic aquí).
Al igual que en la receta anterior, los ingredientes son muy pocos y la preparación, ¡aún más fácil!
Esta semana no tenía muy claro qué receta proponer, pero, dado el descenso de las temperaturas, me he decantado por las galletas blanditas de cacao.
Lo sé, «¿ESTÁS LOCA? ¿Encender el horno en verano?», diréis vosotros. Pero pensadlo bien: los preparamos por la noche, encendemos el horno durante apenas 30 minutos y luego nos damos una ducha estupenda y refrescante, ¿qué hay de malo en ello? Da más satisfacción salir de la ducha tan refrescado así… ¿no?? :D
Las «chiacchiere», «bugie», «cenci», «frappe», «crostoli» o como las llaméis en vuestras zonas tienen una historia muy antigua, que os voy a contar.
Lo he encontrado en una página de Facebook muy interesante (ENLACE), de donde también tomo prestada la imagen que resume muy bien la difusión del nombre en Italia.
«Las chiacchiere tienen su origen en las frictilia, dulces fritos que las mujeres preparaban en honor a las deidades protectoras de la fertilidad, precisamente durante el periodo de carnaval. Estos dulces presentan numerosas variantes en la receta y quizás aún más en el nombre, que varía con frecuencia de una provincia a otra, lo que refleja la amplia variedad lingüística y dialectal presente en Italia, además de su historia».
Bonito, ¿verdad? ¿Lo sabíais? ¡Contadme en los comentarios cómo llamáis a estas delicias!
Esta vez, la receta es de mi padre: con quien pasé una tarde aprendiendo el arte de hacer las «chiacchiere» :).
Los ingredientes son para seis personas, ¡y se tarda aproximadamente una hora en prepararlas!
¡Ya ha llegado diciembre! ¡Es hora de pensar qué dulces preparar para nuestros queridos amigos y familiares! Para este laaaargo fin de semana milanés de Sant’Ambreus, ¡he hecho hombrecitos de pan de jengibre!!! .
Los hombrecitos de pan de jengibre, que quizá se hicieron aún más famosos gracias a la primera película de Shrek, en la escena en la que lo torturan remojándolo en leche (os dejaré el vídeo de YouTube al final de la entrada; ¡miradlo, es muy divertido!).
Es imposible resistirse a estas delicias tan apetecibles rosquillas Y, para evitar freírlas, he querido intentar prepararlas al horno Y el resultado ha sido espectacular. Son esponjosas, deliciosas y fáciles de preparar, ideales para el desayuno. Yo he optado por decorarlas con azúcar, pero podéis glasearlas o cubrirlas de chocolate a vuestro gusto.