No podía faltar la receta clásica por excelencia: ¡el tiramisú de café!
¡He conseguido que se lo comiera incluso mi novio, al que no le gusta el café, increíble!
Si a vosotros tampoco os vuelve locos el café, ¿por qué no probáis mis dos variantes de fresa (AQUÍ LA RECETA) y de piña (ENLACE)?
Otra receta, la del salami de chocolate, muy sencilla, divertida y rapidísima de preparar; ¡de hecho, solo nos llevará 30 minutos!
Además, no hace falta ningún utensilio, ¡todo se hace con las manos!
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